
El pasado 12 de Noviembre de 2011 participé en mi primera competencia en el Entel Mountain Bike Challenge en la distancia 50K, no con el ánimo de competir sino de participar, superar mis límites, llegar a la meta a pesar de las dificultades.
Debo reconocer que aunque salgo a pedalear 20K dos veces a la semana, no estaba completamente preparado para 50K, en una sola ocasión entrené 38K como preparación para los 50K aunque siempre en plano, y tenía claro que el objetivo no era competir sino llegar a la meta.
Por esta misma razón, pasados los 35K ya no me quedaba fuerza en las piernas y sólo mantenía la bicicleta en movimiento por inercia. Esos últimos 15K fueron sólo corazón y cerebro. En varios momentos tuve que bajarme de la bicicleta y elongar los músculos de las piernas puesto que estuvieron a punto de acalambrarse, a pesar que me hidraté adecuadamente durante toda la carrera con Gatorade, comiendo plátano y naranjas en los puntos de reabastecimiento.
Es increíble cómo la fuerza mental es determinante en esto. A pesar del cansancio me impuse metas a corto plazo en esos últimos 15K, como por ejemplo “tengo que llegar a esa curva que está 500m más adelate” o “falta poco para el siguiente punto de reabastecimiento, sólo 2K más”, y así una vez cumplida esa pequeña meta me imponía la siguiente meta.
En ningún momento pensé “para qué me metí en esto” o “mejor paro y espero que me vengan a buscar”. En los momentos más difíciles acudí a la imagen mental de mi familia esperándome en la línea de meta con los carteles que habían confeccionado con sus propias manos. No podía defraudarlos, no podían ver a su padre vencido.
Cuando finalmente los vi llenos de alegría, gritando y agitando sus pancartas, fue la última inyección de energía que necesitaba para llegar a la meta. Estaba agotado, emocionado, al borde del llanto de cansancio y felicidad… Una vez terminado todo les dije a mis hijos de 8, 10 y 11 años:
Hijos, esto es una lección de vida. Cuando quieres algo, debes luchar intensamente para lograrlo, a veces puede haber muchos obstáculos y puede parecer que lo que quieres lograr es imposible, puedes estar agotado y creer que ya no puedes más, pero incluso en esos momentos siempre es posible dar más de uno mismo.
Los obstáculos están ahí para que te des cuenta de cuanto quieres algo realmente. Si deseas lograr algo, encontrarás la forma de sortear dichos obstáculos.
En el caso de esta competencia, quería demostrarme a mi mismo que podía lograrlo, y quería demostrarle a ustedes que no pueden darse por vencidos sin haber dado la pelea, sin haberlo intentado hasta el último esfuerzo. Y créanme que sin sus gritos y pancartas no lo habría logrado. Los amo muchísimo.
Sus ojos brillantes y muy abiertos, llenos de admiración, me respondieron que habían entendido el concepto.
Evidentemente no llegué dentro de los primeros lugares, me demoré 4:05:30 y llegué en el lugar 161 de mi categoría de un total de 168 corredores. Pero creo que gané mucho más que todos los que llegaron antes que yo.
Gané la inmensa admiración de mis hijos, de mi esposa, de mi familia, la satisfacción de haberles enseñado una lección de vida a costa del mayor esfuerzo deportivo de TODA mi vida, y la satisfacción de haberle ganado al competidor más duro: Darse por vencido antes de haber empezado.
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